Santo Domingo.- La muerte de al menos 30 neonatos en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia ha encendido las alarmas en el sistema de salud dominicano y provocado un llamado urgente del Colegio Médico Dominicano (CMD) para que el Gobierno investigue a fondo las circunstancias de los fallecimientos y determine si existe alguna relación con la presencia de bacterias reportadas en el centro hospitalario.
La denuncia, que involucra a recién nacidos en una condición particularmente vulnerable, movilizó al Gabinete de Salud, cuyos funcionarios acudieron al hospital para evaluar directamente la situación. El presidente del Colegio Médico Dominicano, Luis Peña Núñez, manifestó su preocupación y reclamó una investigación exhaustiva que permita establecer responsabilidades y adoptar de inmediato las medidas correctivas que sean necesarias. El gremio también solicitó a las autoridades responsables de los hospitales involucrados un informe detallado sobre lo ocurrido.
Una alerta que pone el foco en la seguridad de los recién nacidos
De acuerdo con la denuncia, los fallecimientos se habrían registrado entre los meses de julio y agosto, mientras que otros 21 recién nacidos estarían infectados con las bacterias Klebsiella y Serratia, microorganismos que pueden representar un riesgo importante para pacientes vulnerables, especialmente neonatos.
La situación ha generado preocupación por las condiciones sanitarias de distintas áreas de la maternidad.
Entre los lugares donde se habrían identificado hallazgos de contaminación figuran los bloques quirúrgicos, perinatología, cuidados intensivos y la entrada del pozo de la nueva cisterna.
El presidente del CMD insistió en la necesidad de esclarecer si existe una conexión entre estos hallazgos y las muertes reportadas.
Gobierno activa Gabinete de Salud
Ante la gravedad de la denuncia, funcionarios del Gabinete de Salud se trasladaron a la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia para conocer de primera mano las condiciones del centro y evaluar la situación.
Además, está prevista una reunión de alto nivel para analizar los reportes y determinar las acciones que deberán adoptarse.
La expectativa ahora está puesta en los resultados de esas evaluaciones y en las explicaciones que puedan ofrecer las autoridades sanitarias.
Familias esperan respuestas
Mientras las autoridades investigan, la situación mantiene la atención sobre la seguridad de los servicios destinados a madres y recién nacidos y plantea interrogantes que deberán ser respondidas por las autoridades.
¿Qué provocó las muertes? ¿Existe una relación entre los fallecimientos y los microorganismos detectados? ¿Se cumplieron los protocolos de prevención y control de infecciones? ¿Qué medidas se están tomando para evitar nuevos casos? Son preguntas que permanecen abiertas y que, ante la dimensión de la denuncia, demandan respuestas claras y oportunas.
Las autoridades prevén ofrecer información a la opinión pública luego de las reuniones programadas, mientras aumenta la preocupación por la posible exposición de recién nacidos a microorganismos en un centro de salud donde las condiciones de higiene y seguridad resultan fundamentales para proteger vidas.
La investigación deberá determinar ahora si se trató de una coincidencia, una falla sanitaria o una situación prevenible. Para las familias afectadas, cada hora cuenta y las respuestas no pueden esperar.



















