viernes, octubre 16, 2026
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    9,036 personas privadas de libertad regresan a las aulas: la educación como oportunidad para cambiar sus vidas

    La matrícula en los programas de educación formal dentro de las cárceles dominicanas aumentó en 2,519 estudiantes respecto al año escolar anterior.

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    Santo Domingo.- Detrás de los muros de 37 centros penitenciarios de República Dominicana también comenzó el año escolar 2026-2027. Son 9,036 personas privadas de libertad que vuelven a las aulas con una posibilidad que va más allá de un certificado: adquirir conocimientos, desarrollar nuevas capacidades y prepararse para una segunda oportunidad en la sociedad.

    La cifra representa un aumento significativo frente al año escolar 2025-2026, cuando 6,517 internos estaban matriculados en programas de educación formal. En un año, 2,519 personas más se incorporaron al sistema educativo penitenciario.

    El inicio oficial del período académico se realizó en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Las Parras, desde donde se dio apertura simultánea a las actividades educativas en los centros penitenciarios del país.

    De la matrícula actual, 4,556 personas cursan Educación Primaria, mientras que otras 4,480 están inscritas en Educación Secundaria para Adultos PREPARA, programas desarrollados con el acompañamiento del Ministerio de Educación (MINERD).

    Una escuela detrás de los barrotes

    Para quienes cumplen una condena, volver a estudiar puede representar mucho más que aprender a leer, escribir, completar una asignatura o alcanzar un título. Puede significar recuperar una meta que quedó pendiente y comenzar a construir un proyecto de vida diferente.

    Durante el acto inaugural, Carlos Guerrero, director Nacional de Atención Integral de la Persona Adolescente en Conflicto con la Ley Penal (DINAIA), quien representó al director de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), Roberto Santana Sánchez, definió la educación como una herramienta de libertad.

    “La educación constituye la libertad de las personas, el conocimiento libera y la ignorancia esclaviza”.

    Guerrero sostuvo que la escuela puede convertirse en un instrumento para romper las barreras que limitan el desarrollo social y afirmó que la educación constituye uno de los principales ejes de los procesos de asistencia y tratamiento dirigidos a lograr la reinserción social.

    El mensaje fue reforzado por Bernardo Henríquez Maldonado, director de Asistencia y Tratamiento de la DGSPC, quien exhortó a los estudiantes a aprovechar la oportunidad de formarse y dejar un legado positivo en sus familias y en la sociedad.

    2,519 estudiantes más

    El incremento de la matrícula es uno de los principales datos de este nuevo año escolar. Pasar de 6,517 a 9,036 estudiantes significa que miles de personas privadas de libertad están incorporándose a procesos de formación durante el cumplimiento de sus condenas.

    En el CCR Las Parras, donde por primera vez se desarrolla un año escolar, su directora, Virlenis Aquino Encarnación, resaltó el significado de llevar la educación a un espacio cuyo propósito es preparar a las personas para recuperar su libertad.

    “Trabajamos para la libertad y por la libertad y la educación nos hace libres”, afirmó.

    El director del Distrito Educativo 10-07 de San Antonio de Guerra, Elvis Rafael Rodríguez López, consideró que el inicio del año escolar representa la apertura de nuevas oportunidades y la posibilidad de contribuir a la formación de mejores seres humanos.

    Más que aulas: formación para volver a la sociedad

    La educación formal es solo una parte de la oferta formativa que se desarrolla en los centros penitenciarios dominicanos.

    La DGSPC también impulsa programas técnicos, tecnológicos y universitarios mediante acuerdos y colaboraciones con instituciones como INFOTEP, las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas, los Centros Tecnológicos Comunitarios (CTC), el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) y varias universidades nacionales.

    Estas iniciativas buscan que las personas privadas de libertad puedan adquirir conocimientos y habilidades que les permitan enfrentar de manera diferente su regreso a la sociedad.

    Durante la apertura del año escolar se presentaron testimonios de exinternos, con el propósito de motivar a la población penitenciaria a integrarse en los programas educativos y aprovechar las oportunidades de formación disponibles.

    También hubo izamiento de la Bandera, desfile de la Banda de Música de la Escuela Vocacional de las Fuerzas Armadas y presentaciones artísticas y culturales protagonizadas por integrantes del CCR Las Parras.

    Una oportunidad que trasciende la condena

    El desafío del sistema penitenciario no termina en mantener a una persona privada de libertad durante el cumplimiento de una sentencia. Uno de los grandes retos es lograr que, al recuperar su libertad, pueda regresar a la sociedad con herramientas para construir una vida distinta.

    En ese contexto, las autoridades penitenciarias consideran la educación como un eje fundamental del proceso de rehabilitación y reinserción, al proporcionar conocimientos, habilidades y valores que pueden favorecer cambios de conducta y reducir las posibilidades de reincidencia.

    Así, mientras miles de estudiantes en todo el país regresan a las aulas, otros 9,036 lo hacen desde centros penitenciarios, con una diferencia fundamental: para muchos de ellos, cada clase puede representar un paso más hacia la libertad y hacia una nueva oportunidad de vida.

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